Como si yo entendiera de bombas nucleares

Bueno, ya va siendo hora de retomar este blog. Me gustaría decir que voy a volver de forma asidua a ayudaros con temas, pero ya os confirmo de entrada que lo segundo no y lo primero se verá. No vuelvo para ayudaros, al menos directamente, porque esto de la parte técnica de las cosas y yo solucionando marrones ya no me motiva. Ahora encontráis cualquier vídeo tutorial por ahí que lo explica todo mejor y con musiquita. Así que eso no. Pero como el blog es mío, pues para mí lo uso. Como por ejemplo hoy.

Bomba atómica en blanco y negro
Imagen de WikiImages en Pixabay

Hoy he venido a contaros que sigo con mi hobby de escribir relatos. Hobby porque son para que yo me distraiga, no para que la gente los lea, que no tiene mucho sentido porque no es como los relatos funcionan, pero ¯\_(ツ)_/¯

Hace unos años me apunté a unos talleres de escritura (si alguien ha venido por aquí en estos tres años de vacío, recordará la entrada de «El peor escritor del mundo» que surge también de ahí) y, como soy muy de volver a por más si me gusta, no he parado desde entonces (salvo por temas personales que no vienen al caso). Por cierto, todos los que he hecho, sin desmerecer a otros que no conozca, los ha organizado una librería sevillana llamada Casa Tomada (si no la conocéis, estáis tardando pero mucho). Ahora con el confinamiento este tan (poco) tonto que se nos ha venido encima, he tenido más tiempo libre y he seguido apuntándome a sus talleres de cuarentena (si corréis a lo mejor os podéis meter en alguno todavía). Bueno, no me he apuntado a todos, pero sí a unos cuantos. Con ellos he aprendido que la poesía no es para mí (lo siento, Irene) y que cuando digo que estoy bloqueada es porque en realidad no me fijo ni temas, ni objetivos, ni nada y me quedo divagando en el vacío, con lo cual es normal no sacar nada.

Toda esta disertación previa y aún no os he mencionado el tema del título. Esto va de mí buscando un tema histórico para el taller de relato histórico y empezando por un contexto que nada tiene que ver con el que he terminado pero cuyo viaje me gustaría compartir con vosotros. A ver cómo os resumo yo todo para no quedar como una imbécil que no se entera de nada y que a la vez tenga sentido lo que os cuento.

Cuando uno (o una) escribe es porque tiene algo que contar. Es lo normal. Bueno, pues yo no. Yo por norma general no tengo nada que contar y por eso me bloqueo. Pero como me gusta hacer como que cuento cosas (me gusta escribir por escribir) necesito herramientas para empezar a moverme. Que diréis que qué tiene esto que ver con el relato histórico cuando además entre los talleres que os he enlazado antes hay uno precisamente de escritura lúdica (miradlo otra vez que es verdad). Pues es que yo ya hice un taller parecido a finales del año pasado y era por no repetirme tanto. Madre, qué largo me está quedando esto, al final voy a tener que cortar y hacer otra entrada para contar lo que quería contar. A lo que iba, siguiendo este taller histórico, el profe (un chico muy majo, por cierto) me ha hecho dar una de vueltas al tema que, si no aprendo historia además de crear mi propia historia, es porque no me da la neurona, pero merece la pena.

Os resumo mi proceso y ya os lo explicaré con ejemplos (que son lo mejor aunque está mal que yo lo diga) otro día:

  • Busco algún evento histórico para contar algo al respecto (esto por sí mismo da para otra entrada, de hecho fue prácticamente la primera parte del taller, tres sesiones, que luego ampliamos a seis).
  • Cuando lo tengo claro y manejo algunas fuentes para meter algo de información verídica en el relato (que para algo es histórico):
    1. Me hago una composición de lugar del personaje: familia, dónde aparece en la línea temporal, qué es de su vida… Ya os lo explicaré mejor y hasta con ejemplos.
    2. Luego, describo el entorno porque sí, como ejercicio (que es lo que a mí me pirra, escribir porque sí). Bueno, vale, sí que tiene su porqué: Conocer el universo del relato y sus limitaciones históricas, pero a mí me gusta lo otro.
  • Cuando ya está el escenario claro y sé lo que va a ocurrir, me entretengo hablando con el personaje protagonista también porque sí y para saber cuál sería su forma de expresarse. Lo mejor es que en el relato final ni habla.
  • Luego ya quedaría aquello de dar con el relato en sí que aglutina todo esto. Ojo, que no es sumar lo que ya has hecho en un pastiche y a correr. Se trata de escribir otra vez pero, ahora sí, la historia que tienes en mente después del proceso.

Lo mejor mejor de todo es que de una idea van saliendo varios textos. Os podrá parecer una pérdida de tiempo pero a mí me encanta porque, primero, ocupa mi tiempo de confinamiento apestoso y, segundo, tener objetivos tan concretos hace que me resulte muy sencillo escribir. Lo dejo aquí y en unos días amplío los puntos de la lista de arriba.

2 respuestas a «Como si yo entendiera de bombas nucleares»

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