Google ya no es ese amigo que te ayuda con los deberes, ahora es el matón de la clase

¿Os acordáis de cuando Google era sólo un buscador? Hacía sólo una cosa, buscar, pero lo hacía de maravilla. Los años, la expansión empresarial, los cambios de tendencias, la forma en la que nos relacionamos con nuestros dispositivos, sean móviles o fijos, han ido modelando un nuevo Google que, con la sonrisa por delante –que para eso está el marketing– nos ha ido vendiendo sus nuevos productos como la mejor de las alternativas a lo existente. Y en un principio sí era así, porque Gmail, con su giga de “gratis” que ofrecía entonces, encandilaba nuestras mentes entumecidas por culpa de los Hotmail, Mixmail, Terra, Telefónica o a saber.

Pero con el tiempo, ese amigo siempre dispuesto a ayudarnos que no quería ser malo, empezó a jugar con un boli vacío transformado en cerbatana y nos fue lanzando molestas bolitas de papel: que si únete a Google+, que si ahora en YouTube no se pueden usar alias, que si como no me haces caso converjo Google+ con Youtube, que si te cierro Google Reader que no me sale a cuenta… Y eso a nivel usuario, porque si te metías por detrás, queriendo destacar en lo que seguía siendo el principal motor de Google, su buscador, te desquiciabas cada vez que le daba por cambiar la forma en la que la maquinaria indexaba las webs para que aparecieran unas u otras más arriba, según los criterios del momento.

Por norma general, nunca me han molestado mucho los cambios en el algoritmo del buscador de Google, pues hace años creí entender que lo que perseguían desde la empresa, actualización tras actualización, era ofrecerle a las personas –a sus usuarios– los resultados más apropiados, de manera que si una web era honesta, hablaba de su actividad con franqueza, estaba al quite en las redes sociales, se mantenía al día… todo le vendría rodado con los resultados de búsqueda. Que hay técnicas específicas, sí; que se pueden pagar anuncios, también; que la lucha puede ser encarnizada, bueno… Allá se peleen las grandes empresas con grandes presupuestos, que los negocios locales con el trabajo día a día tienen bastante.

En su (supuesto) empeño de mostrar los resultados más relevantes para el usuario en sus búsquedas, Google da ahora un nuevo paso: Sin versión responsive desapareces el 21 de abril. Como suena, si tu web no está adaptada a móviles y tabletas, ciao ciao, be bye. Y bien mirado, oye, que sí, que me parece correcto que, si estás en un dispositivo móvil, te afinen la búsqueda con resultados que van a ser adecuados a tu pantalla y ligeros de carga. Pero como con todo, hay que fijarse en la letra pequeña. Y la letra pequeña de este movimiento por parte de Google dice que, para comprobar que tu web se adapta, des a GoogleBot la libertad de ver tu site como si fuera una persona, es decir, que si tienes restricciones para robots, que las vayas quitando, que la discriminación es fea y los robotos de las webs tienen su corazoncito.

Imagen de Prueba de optimización para móviles

De siempre, por evitar que los robots de indexación de contenidos se coman el ancho de banda de tu sitio –porque no son uno ni dos, sino cientos–, y por aquello de mirar también por la seguridad, en un archivo llamado robots.txt –que se deja en el directorio raíz, ahí, codo con codo con el index– se ponían puertas al campo, es decir, se les decía a los robots qué directorios del sitio debían mirar y cuáles no. Generalmente entre los segundos se encontraban los que contenían imágenes (por lo que acabo de comentar de evitar cargas de datos absurdas, ya que para qué necesita una máquina que busca palabras descargarse una imagen que no va a ser capaz de interpretar) y también los directorios de los scripts o los de las hojas de estilo, pues igualmente estos bichejos automatizados no tenían necesidad de usarlos y eso que nos ahorrábamos.

Pero ahora llega Google clamando que, para comprobar si una web se adapta a los dispositivos móviles, necesita que su robot vea como un humano ve y de ahí que, en algunos casos, tengas que permitir a GoogleBot acceso a más directorios de tu site de los que te gustaría (imagen anterior, destacado en amarillo) bajo amenaza de hacerte desaparecer (o al menos de perder puestos) en el buscador de papá. 

Y digo yo, con todo lo grande que es Google, ¿no tiene forma de verificar la usabilidad y adaptabilidad de una web sin utilizar un maldito web spider? No, no me respondáis, que va con retórica, ya me respondo yo: lo más llamativo es que Google sí es capaz y lo hace, por ejemplo, en otra de sus herramientas para desarrolladores de nombre “PageSpeed Insights” –de la que ya os he hablado en una ocasión anterior–.

Imagen de PageSpeed Insights

Llegados a este punto, me quedo a cuadros preguntándome qué narices de estrategia-recopila-datos están tramando estos ahora y con ese mal sabor de boca que deja el tener que tragar con los abusos del matón de la clase, con lo majo que parecía hace no tanto.

Por cierto, si pensáis pasar por ese aro, os conviene daros una vuelta por la guía de recomendaciones para adaptar las webs a móviles de Google dirigida a webmasters y también, para no abrir todas las puertas de golpe a todos los robots, en vuestro archivo robots.txt marcad como permitidas las cosas que necesitéis que GoogleBot vea, pese a tenerlas restringidas para los demás, es decir, algo por ejemplo como:

# ------ Configuración genérica
User-agent: *
Disallow: /*.css$

# ------ Específico para que GoogleBot vea bien que el sitio es responsive
User-agent: Googlebot
Allow: /*.css$

Y si todo esto no os afecta porque a gustos colores y sois de los que nunca le han puesto trabas a los bots, por mí podéis rebatirme en los comentarios, que estoy dispuesta a entender y aprender. Un saludo y hasta más ver :)

2 respuesta a “Google ya no es ese amigo que te ayuda con los deberes, ahora es el matón de la clase”

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