Quitando las telas de araña

Una foto de mi perra Dana paseando por las antiguas vías del tren de Minas de Cala en un día lluvioso.

Uff. Hace mucho que no me paso por aquí. Siento una mezcla entre pena y pereza. Pena por no dedicarle tiempo y pereza por tener que dedicárselo. Un quiero y no puedo a la vez que un puedo y no quiero. Quizá porque hace tiempo me tomaba esto bastante en serio, como un blog profesional. Luego pasó a convertirse en algo más personal. Al final se ha quedado en un tema meramente residual. Ay.

En fin, os cuento mis penas, hago una entrada de continuación y a ver si consigo animarme para ir colgando por aquí más relatos y algunas fotos nuevas. Y consejos tecnológicos que me surjan, ¡eso siempre!

Hasta pronto, lo prometo.

Hiroshima otra vez, cuando ya quedó claro que yo no entendía de bombas nucleares

Imagen del monumento de la paz en Hiroshima durante la floración del cerezo.

Todos mis textos están inacabados. No os voy a decir eso de «en constante evolución», porque parecería que tienen vida propia. No es la idea. Esto es algo más personal, más íntimo. Para muestra, hoy retomo la «saga» de una sombra en Hiroshima.

Todos mis textos son susceptibles de cambios. Si en algún momento dejo de volver a ellos, si dejo de darles vueltas, es porque hay otros que me llaman más, porque oscilo entre proyectos nuevos, épocas de bajona o falta de motivación. Algunos son directamente tan infumables que no merecen mucho por mi parte. Otros, hace tanto tiempo que los escribí por primera vez que ya marcan una época y retomarlos sería profanarlos. Pero terminados no están. Perfectos, nunca. Reposando, puede. Terminados, no. Aceptables, quizá. Revisables, también. Inacabados, siempre. Es lo bueno de no publicar (porque copiar y pegar en un blog no es publicar, aquí lo mismo puedo hacer que deshacer).

Os cuento todo esto porque he vuelto a matar al pobre Hikaru. Esta vez le he desposeído hasta de su nombre.

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Cosas que hice en 2020

Dos cuadros colgados en la pared de mi salón.

Es la época de los resúmenes anuales, las listas y los buenos deseos. El año pasado, por ejemplo, hice una recopilación de las series que había visto. Este año, con sus rarezas, la amplío a todo lo que recuerde. A saber…

En 2020 he pasado varios confinamientos, cómo no: domiciliario (marzo-mayo), municipal (octubre-diciembre), emocional (nonstop).

También en 2020 he hecho una mudanza, me he casado y nos hemos propuesto ser madres. Que así dicho suena grande, pero la realidad atiende a otros lances. Si no lo sabíais es normal, no lo sabe casi nadie. ¡Sed bienvenidos y no lo toméis a mal!

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